Tarullo: “estudiar el lugar de las emociones en la comunicación política resulta sustancial”

Algunos investigadores afirman que, desde que existe política, las emociones tiene un papel relevante en ella. En las últimas décadas diversos estudios han proliferado y con ellos nuevas perspectivas de estudios sobre las emociones en la política han arrojado interesantes resultados. Revista Compol conversó con Raquel Tarullo*, doctora en Ciencias Sociales y Humanas (UNQui) sobre las emociones y la política.

RC: ¿Qué lugar ocupan para vos, y según tus investigaciones, las emociones en la comunicación política?

RT: En la actualidad, estudiar el lugar de las emociones en la comunicación política resulta sustancial, más aún en el caso de quienes indagamos en la comunicación que discurre en las redes sociales. Cuando miramos dentro del espacio digital, nos encontramos con mensajes que apelan o expresan emociones, pero esto no es novedoso. ¿Qué es entonces lo novedoso? Las interacciones que con ese contenido tienen las y los usuarias/os a partir de las herramientas e interfaces de las redes sociales. 

Dos cuestiones sobre esto: esas herramientas e interfaces están diseñadas en clave emocional, porque la participación política, en este caso digital, se promueve a partir de entender al sujeto, como un sujeto afectivo. Pensemos que hoy usamos el emoji del corazón para aprobar un contenido, y ha sido siempre el corazón con el que sintetizamos gráficamente el lugar donde residen las emociones. También pensemos en las opciones que nos da Facebook para reaccionar ante el contenido publicado. En este caso, esos emojis sintetizan a aquellas emociones que Antonio Damasio describe como las emociones primarias:  las que son propias de la especie humana y que pueden “leerse” más allá de las diferencias culturales.  Y, además, los resultados de estudios científicos en distintos contextos dan cuenta de que aquellas publicaciones que convocan a las emociones son los que más se comparten y se comentan. Sería una actualización de la premisa de Lang cuando afirmaba que aquellos mensajes televisivos que contenían emoción eran los que mejor se recordaban para poder ser retransmitidos.

Raquel Tarullo

RC: Si bien a priori parecería que estudiar las emociones es propio de otras disciplinas, como la biología, la psicología, ¿cuáles son los desafíos y aportes que significa hacerlo desde las ciencias sociales?

RT: Sí, fue propio de otras disciplinas. Sin embargo, desde hace poco es una matriz que va ganando terreno para estudiar las distintas aristas que hacen a la comunicación política.  Hoy, la complejidad de los fenómenos sociales (entre ellos los comunicacionales) precisan de perspectivas novedosas de estudio y hasta diría yo, arriesgadas, pero necesarias para romper con ciertos paradigmas de estudio que deben ser reinterpretados en el confuso e inquietante mundo contemporáneo. Esto implica enormes desafíos, tanto desde lo epistemológico como desde lo metodológico, como así también el de trabajar en equipos con investigadorxs de distintas disciplinas, algo a lo que no estamos tan acostumbradxs. En mi experiencia personal, el proceso por el que atravesamos como equipo formado por disciplinas variadas, es muy enriquecedor y los resultados a los que arribamos tienen el plus de contar con miradas distintas que aportan a una mejor comprensión de aquello que estamos estudiando.

RC: ¿Qué es una emoción? ¿Por qué son importantes para la comunicación?

RT: Comunicar desde la emoción permite establecer vínculos, porque parte de entender a este otrx como sujeto afectivo, en el que la razón y la emoción son sus partes constitutivas complementarias e interconectadas. No podemos pensarnos como seres solo emocionales ni solo racionales. Tengamos en cuenta, como dice Peter Dahlgren, que las grandes pasiones políticas siempre tienen sus razones. Me interesa este autor también en su definición de emoción y su relación con el afecto. Dice que la emoción es un estado en el que uno se encuentra, el afecto es cómo se llegó hasta allí y que además alude a estados de una subjetividad colectiva.

RC: Según lo que venís investigando ¿qué considerás que se hace con efectividad y qué no en el uso de las emociones en la comunicación política?

RT: Depende a qué nos referimos con efectividad y siempre recordando que precisamos de una comunicación política alineada en la promoción de una ciudadanía democrática. Hecha esta aclaración, creo que son las emociones sociales las que precisan de ser promovidas por la comunicación política. Por ejemplo, la esperanza es una de ellas y además es una emoción que crea comunidad, lazos, redes.  Muy distintas a la alegría, que también es una emoción positiva, pero es individual.

RC: Por último, ¿qué lectura recomendás para profundizar en el estudio de las emociones en la comunicación política?

RT: Para profundizar sobre la temática, lxs autores Peter Dahlgren, Zizi Papacharissi, en especial el libro Affective Publics: Sentiment, Technology and Politics y el artículo que está en este link https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/1369118X.2015.1109697. El reciente libro “Emotions, Media and Politics” de Karin Wahl-Jorgensen. En Argentina, los antecedentes son pocos porque no hubo tradición de estudiar la comunicación política desde la perspectiva de las emociones. En este sentido recomiendo las investigaciones de emociones y televisión de Virginia García Beaudoux. En mi caso, los resultados de mis investigaciones sobre este tema fueron publicadas en la revista Austral, en la revista Dixit y en Romanian Journal of Communication and Public Relations. En este momento estoy leyendo sobre el papel de las emociones en los movimientos sociales y el activismo digital. Hasta ahora me encontré con los trabajos de Alice Poma y Tommaso Gravante en México.

*Raquel Tarullo es doctora en Ciencias Sociales y Humanas (UNQui). Realizó una maestría en Comunicación, Cultura y Sociedad en Goldsmiths, Universidad de Londres, Reino Unido, en el marco de la beca Chevening Scholar. Es investigadora del Centro de Investigaciones y Transferencia del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (CITNoba – UNNOBA- UNSAdA) donde dirige el grupo de investigación ´Repertorios de las comunidades juveniles en espacios digitales´. Es profesora adjunta de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y de la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (UNSAdA). En 2019 realizó una estancia de investigación en la Universidad de Valencia, España, becada por la Fundación Carolina. Desde setiembre 2019 es Visiting Research Fellow en el departamento de Sociología de Goldsmiths, Universidad de Londres, Reino Unido, donde dicta seminarios sobre sus temáticas de estudio. Ha escrito numerosos artículos en prestigiosas revistas académicas nacionales e internacionales