Patricio Thompson: “la virtualidad siempre ha sido parte de la vida del consultor”

La formación es una tarea cotidiana para la consultoría política. En un mundo cambiante y una dinámica social acelerada, siempre es necesario actualizarse y compartir experiencias. Revista Compol conversó con el consultor político Patricio Thompson, quien además es el director del Programa Ejecutivo de la UCA, con sede en Paraná, pero que en la circunstancias del covid-19 se dictará de manera virtual (más información), sobre la propuesta académica que les espera a los estudiantes y los desafíos de ser consultor político en tiempos de coronavirus.

RC: En unas semanas comienza un nuevo programa sobre comunicación política de forma virtual, del cual sos el director ¿Cuáles son los desafíos que se proponen junto con el staff docente en esta oportunidad?

PT: Cuando lanzamos hace ya más de cuatro años el curso de Posgrado en Comunicación Política e Institucional desde la UCA, lo hicimos entendiendo que había un gran vacío en el mercado de ofertas de formación en comunicación política en Argentina y en Latinoamérica.

Junto a AsACoP y a la Cumbre Mundial de Comunicación Política, quienes son nuestros socios estratégicos, logramos crear un programa de formación de calidad donde, además de conocimientos teóricos, nos centramos en enseñar herramientas prácticas para que los alumnos puedan aplicar y potenciar su trabajo cotidiano.

Obviamente este contexto de pandemia nos ha hecho tener que realizar varios ajustes, empezando por planificar las ediciones de este año de manera 100% virtual. En la actualidad contamos con más de 80 alumnos de toda la Latinoamérica en las dos ediciones que se están realizando este año.

Sin embargo, la demanda de inscripciones es muy grande y no hemos llegado a satisfacerla. Por otro lado, muchos interesados estaban buscando un curso de formación más acotado en el tiempo y no tan extenso como el Curso de Posgrado.

Por eso, junto con la sede de Paraná de la UCA, lanzamos este Programa Ejecutivo para todos aquellos que quieren comenzar a meterse en este maravilloso mundo de la comunicación y la consultoría política.

RC: ¿Cuál es el perfil de estudiantes al que apunta la propuesta?

PT: Este programa de formación está dirigido tanto a personas que recién estén interiorizándose con la comunicación política, como para profesionales que busquen ordenar y sistematizar el conocimiento experiencial que han adquirido en el ámbito laboral.

Como siempre decimos, no hay una única vía por la cual la gente ingresa a este mundo: muchos vienen de la ciencia política, otros del periodismo, de la publicidad, de la comunicación; y tenemos el orgullo de poder decir que las pasadas cohortes han reflejado esa heterogeneidad, la cual es un valor agregado ya que, en este nivel de formación, uno viene no sólo a aprender de los docentes sino también de la experiencia de sus compañeros.

RC: ¿Con qué herramientas considerás que concluirán los estudios?

PT: A lo largo de 18 semanas el programa académico llevará al alumno por los diferentes aspectos que hacen al análisis de la opinión pública, a la planificación estratégica de campañas electorales, a la definición de la comunicación gubernamental, relacionamiento con medios, etc.

Como dijimos anteriormente, el objetivo es que los alumnos puedan llevarse herramientas prácticas para aplicar en su labor profesional: cómo analizar estudios de opinión pública, como identificar sus públicos, cómo construir un relato, cómo llegar de manera efectiva a la ciudadanía, cómo comunicar en redes, etc.

Todo esto queda condensado en el Trabajo Integrador Final que deberán realizar los alumnos en el cual aplicarán todas estas herramientas para la resolución de un caso práctico.

RC: Además de tu perfil académico trabajaste y trabajás con diversas cuentas en materia de consultoría política. ¿Cómo es ser consultor político en tiempos de covid-19?

PT: En algunas cosas ha cambiado y en otras no. Cuando uno hace base en Buenos Aires y tiene clientes en el interior del país o en el exterior se da cuenta que la virtualidad siempre ha sido parte de la vida del consultor. Sin embargo, la imposibilidad de viajar y tener ese contacto a cara a cara ha afectado en cierta medida las relaciones con los clientes. Muchas veces sin la presencia física periódica los clientes sienten que les falta contención y sus equipos de comunicación comienzan a perder el norte y vuelven varios casilleros para atrás.

En lo profesional ha presentado un desafío enorme para los consultores tener que asesorar gestiones que se encuentran en un estado permanente de imposibilidad de dar buenas noticias. Cuando todo parece que va a mejorar la realidad los tira nuevamente para atrás y los propios ciudadanos, principalmente por hartazgo, comienzan a ignorar o, aún peor, confrontar a la gestión por las medidas que toma.

Esa situación, lamentablemente, aumenta el señalar con el dedo al consultor como el chivo expiatorio para explicar la pobre performance de la imagen de los gobiernos y no tomar conciencia de que esta pandemia lo que nos muestra es que tenemos que repensar algunas, no todas, de las maneras en las que los gobiernos se relacionan con sus ciudadanos.