Patricio Mouche: “En América Latina, excepto México, la consultoría y la comunicación estaba hecha informalmente”

En las últimas décadas la consultoría política ha experimentado un notable crecimiento. Nutrida de distintas disciplinas como la ciencia política, sociología, psicología, entre otras, hoy, el desafío gira en torno de profesionalizar aún más este ámbito clave de trabajo.

En las vísperas del inicio del curso virtual “Introducción a la consultoría y la comunicación política” que tendrá lugar en ANAP, Revista Compol conversó con el politólogo y consultor político Patricio Mouche sobre los desafíos que tiene la consultoría política como ámbito de trabajo.

RC: En los últimos años la consultoría política ha sido un área de trabajo que atrajo a muchos politólogos en particular y a diversos profesionales de ciencias sociales en general ¿A qué le atribuís este “boom” de la consultoría política?

PM: Diversos factores, pero principalmente creo que fueron dos o tres cuestiones: la, tardía, profesionalización de las campañas y la oferta ordenada y matriculada de la temática. Por último, la incorporación de las redes sociales.

A grandes rasgos, en América Latina, excepto México, la consultoría y la comunicación estaba hecha informalmente, no se reconocía del todo la importancia de un consultor o lo fundamental que es armar un buen equipo de trabajo. Con sociedades más complejas y medios de información más horizontales, la necesidad de poder “entender” y trabajar más eficientemente se volvió un hecho ineludible. Un poco después, pero con mucha más rapidez, se consolido una oferta muy interesante de cursos y capacitaciones, hasta posgrados, que le dieron forma y un título a todo lo que se estaba haciendo. Así una cosa llevo a la otra y hubo más profesionales golpeando puertas que ayudaron a concientizar, a la fuerza, a los clientes.

Por último, y no menor, vinieron las redes sociales y sus herramientas. Éstas, en mi parecer, terminaron de darle un empujón a todo este mundo profesional. Incorporaron la necesidad de gente nueva (joven, sobre todo), calificada e imprescindible en las campañas (y los gobiernos). Esta gente no puede ser remplazada, al menos idóneamente, por los “opinadores seriales” que siempre rondan a los políticos y que tanto retrasaron el ingreso de otros colegas. “Los de redes” se hicieron su espacio, a pesar de las resistencias, dentro de los equipos de trabajo de los candidatos mucho más rápido que los consultores.

RC: Como toda “nueva” actividad profesional, la consultoría política se ha ido profesionalizando en las últimas décadas acompañada de nuevas herramientas, nuevos saberes académicos y naturalmente, la acumulación de experiencias de vida ¿Cuáles son hoy los desafíos de profesionalizar este ámbito de trabajo?

PM: A priori hay 3 desafíos: estar actualizado, no caer en el exceso de tecnicismos y saber darle un sentido a todo (herramientas e información).

Debemos tratar de incorporar toda esta marea de nuevas técnicas sin que ello nuble el criterio profesional basado en la experiencia, en la lectura transversal y multidisciplinaria de lo que observamos. No debemos construir sesgos técnicos. Aquí los politólogos tenemos un buen diferencial por la formación que tuvimos. Tampoco debemos usar todo lo que aparece nuevo, hay teorías o técnicas que no han sido muy aplicadas y quizás nos estemos apoyando en algo que no nos termine sirviendo del todo. El desafío, en definitiva, es no solo tratar de entender mejor lo que estudiamos (sociedad cada vez más complejas) sino que entender muy bien que herramientas vamos a usar. Como hoy no es posible usar una sola técnica o herramienta para esto es que el tercer desafío me parece muy importante. Poder darle un sentido integral y estratégico a todos estos saberes y técnicas es lo primordial para que el trabajo tenga sentido y no hayamos despilfarrado recursos. Un ejemplo es el caso del big data, aunque en auge, es costosa y no siempre del todo comprensible o necesaria estratégicamente.

RC: ¿Qué considerás que es, a partir de tu experiencia personal, lo que vuelve a la consultoría política un campo tan seductor para trabajar?

PM: A algunos le debe resultar atractivo estar cerca del poder y de los tomadores de decisiones. A mí, lo que me interesó desde el principio es que es una profesión, intensa por momentos, que da espacio para la creatividad, es dinámica y siempre, aunque sea una campaña para el mismo cargo, tenés que aprender y generar algo nuevo. No te aburrís y siempre estas aprendiendo.

RC: ¿Qué es y qué hace un consultor político?

PM: Es una persona que debe aportar una visión crítica de las situaciones (a riesgo que no guste) y “aséptica” del entorno. Es decir, alguien que puede mirar la película completa – visión estratégica – sin dejarse influenciar por el entorno de quien asesore. En un proyecto puede hacer desde la estrategia general, la investigación o específicamente la comunicación. Hay muchas áreas en las que se puede desempeñar, pero esas son 3 grandes categorías. También, y esto tiene que ver con el perfil de cada quien, puede acompañar al candidato en todas sus actividades o enviar memos desde su pc.

RC: Desde ANAP están lanzando el curso virtual “Introducción a la consultoría y la comunicación política”. ¿Cuál es la propuesta de este curso?

PM: En ANAP (Asociación Nacional de politólogas/os) siempre proponemos cursos y capacitaciones relacionadas al desarrollo profesional del politólogo. Esto es que, tanto en este curso como en otros, hay un abordaje desde la práctica profesional y no sólo desde la teoría. En particular, este curso de consultoría y comunicación política pretende presentar por un lado todas las opciones laborales en esas dos áreas y por otro introducir con la teoría y, sobre todo, con la práctica profesional, las herramientas y conceptos necesarios para empezar a trabajar en la consultoría y la comunicación.

Se trata de un primer curso pero que después haremos otros más avanzados y específicos sobre consultoría y comunicación.