Aislamiento, medios y centralidad del Estado: apoyos y rechazos a las medidas del gobierno en la pandemia

Investigación realizada conjuntamente entre Argumentaria* y COMUNA**

 La pandemia por el Covid-19 que asola al mundo produjo varios impactos dentro de las sociedades y diversas maneras de enfrentar a este virus desconocido que aún no tiene vacuna. En Argentina, la respuesta del Estado se enmarcó en el aislamiento social para prevenir el contagio como única cura. ¿Qué piensa la ciudadanía respecto de las medidas del gobierno y otros hechos de gran repercusión en torno del avance del COVID 19? ¿Cómo ve y vive el aislamiento en sus etapas sucesivas? Estos y otros fueron los ejes de una investigación cualitativa no representativa realizada por Argumentaria y COMUNA.

El estudio enfocado particularmente en el apoyo o rechazo a las medidas gubernamentales, también analizó cómo se vive o se entiende el universo de la salud y el trabajo, con las complejidades que presenta. Para ello, entre el 10 de abril y el 11 de mayo se llevó a cabo la primera etapa de la investigación cualitativa con una muestra no representativa, que se basó en la realización de entrevistas de tipo estandarizado, programado y estructurado por WhatsApp, el armado de un corpus obtenido mediante el registro de opiniones y expresiones ciudadanas en plataformas que usan medios de comunicación para difundir noticias y la recolección de “memes” circulantes por la red WhatsApp.

En esta nota se mencionará una primera parte de este informe que abarcó el registro de diversas expresiones y opiniones indagadas en profundidad realizadas para conocer matices de los sentidos que circulan y los pronunciamientos de la ciudadanía activa a partir de los mensajes inscriptos tras la publicación de noticias de los medios sobre la pandemia en Facebook y Twitter.

De acuerdo al documento COVID-19 Y HUMOR SOCIAL. Informe sobre apoyos y rechazos al aislamiento. Centralidad del Estado ante la pandemia, existe una adhesión al aislamiento por la pandemia que se asienta en la necesidad de prevenir los contagios y convive con temores por la economía de las personas y familias. Frente a ello la centralidad del Estado y sus políticas se tornaron muy significativa, ya que gran parte de las personas entrevistadas le reclaman soluciones más allá de las posiciones políticas. También hay una desconfianza, saturación informativa y críticas a los medios de comunicación.

[Cuadro N°1: Conformación de entrevistados según grupo etario.]

Las entrevistas a 40 personas de clase media y clase media baja de Gran Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires, y que fueron realizadas entre abril y mayo, permitieron constatar el respaldo al aislamiento, pero también su complejidad, por las consecuencias económicas. Los y las participantes fueron consultadas cada semana durante un mes, obteniendo un total de 160 respuestas que fueron codificadas y analizadas.

Quienes emitieron sus opiniones, ya sea que se identifiquen con el oficialismo, con la oposición o se consideren apartidarias, acompañaron la cuarentena de manera compacta en ese período. Tras ese rasgo general, surge con nitidez que las personas de más edad ponen énfasis especial en el cuidado de la salud y la capacidad de respuesta del sistema sanitario. Las más jóvenes o de edad intermedia tienden a mencionar primero, en cambio, expectativas por las actividades laborales e ingresos.

En las respuestas obtenidas también se observó que las preocupaciones vinculadas a lo económico no son sólo de trabajadores y trabajadoras informales, sino que emerge también entre quienes sí poseen un puesto formal y estable, dado que visualizan que la pandemia puede afectar su actividad, la de sus conocidos o miembros del grupo familiar.

[Cuadro N°2: Nube de palabras obtenidas de la pregunta ¿Cómo te sentiste esta semana?]

Si bien existe una aceptación generalizada de las medidas de aislamiento, las intranquilidades expresadas como “incertidumbre”, “angustia”, “miedo” que sobresalen en la lectura de las entrevistas, están vinculadas a la expectativa de “normalización de la vida cotidiana” que quedó, por el momento, suspendida. Cabe recordar que el resultado electoral del 2019 y la llegada de un nuevo gobierno surgía –según estudios anteriores de Argumentaria – como posibilidad de un nuevo orden, de una estabilidad frente a un período económico caótico, con sucesivos golpes de devaluación, inflación elevada, tarifas imprevisibles, retrasos salariales, entre otros factores. Entonces, el nuevo gobierno traía consigo el compromiso de un orden en la vida económica cotidiana de los argentinos y las argentinas. La pandemia desplazó las expectativas de solución a los problemas económicos y sociales más urgentes e impuso nueva incertidumbre.

De este modo, la demanda de flexibilizar o “administrar” la cuarentena en función de recuperar rutinas se presentó en varias respuestas y se incrementó en las últimas semanas de mayo. Ello no significa que se desconociera el avance del virus, más bien responde a la preocupación histórica de incertidumbre sobre la economía de sectores sociales de clase media argentina (algunos/as media baja y otros/as media), que participaron de las entrevistas de esta investigación cualitativa.

La responsabilidad de resolver esta demanda, entre los y las entrevistadas, estuvo dirigida con nitidez al Estado. Se acepta la situación del aislamiento y se demanda al Estado que resuelva los problemas, mediante algún tipo de solución que tenga principalmente en cuenta a los sectores medios.

Surge una suerte de “estatismo clasista”: los sectores medios que en general no visualizan ni reconocen el impacto de las políticas públicas en sus vidas cotidianas (como demostró un estudio anterior de Argumentaria), depositan ahora toda la responsabilidad de la resolución de sus vidas en el Estado, y solicitan también que les permitan a las personas con menores posibilidades económicas volver a trabajar. También se destacó entre las respuestas que frente a la pregunta sobre qué medidas tomarían si fueran gobierno, en la tercera semana del estudio, las personas consultadas no incluyeron propuestas o posiciones contrarias a las que en ese período adoptaban las autoridades. La tendencia era el acuerdo con la flexibilización del aislamiento y la apertura parcial de actividades económicas. Esto marca, por un lado, que seguía la aceptación de las medidas tomadas, pero también que se reforzaba la responsabilidad del gobierno en la resolución de la crisis.

[Cuadro N°3: Posición política según grupo etario.]

Los medios y sus redes

En cuanto a las redes sociales se registraron opiniones en Twitter y Facebook de medios comunicación como ser C5N, Clarín, La Nación, Página/12, Radio Mitre, Télam y TN, también se presentó la preocupación por la economía, pero se vislumbró más fuertemente la polarización entre unos y otros, la así llamada “grieta”, que no se hizo visible en las entrevistas estructuradas.

Las posturas expresadas en esos mensajes en torno de varios medios, con orientaciones editoriales diferenciadas (se registraron y estudiaron 2.749 mensajes, entre el 11 de abril y el 11 de mayo) muestran una mayoría de posturas opositoras, de rechazo al gobierno y desaprobación a su gestión de la crisis sanitaria y económica, lo que también contrasta con las investigaciones realizadas por universidades y encuestadoras privadas. Estos resultados llevan a afirmar que ese conjunto de pronunciamientos de la ciudadanía no puede ser tomado como un reflejo fehaciente de las tendencias generales en la población.

Cabe destacar que los mensajes contrarios al aislamiento y sus extensiones sucesivas se multiplican en el momento de los anuncios gubernamentales o cuando aparecen novedades en torno del período de “pico” de enfermos.

En el registro de las opiniones expresadas en las plataformas Twitter y Facebook de los medios de comunicación estudiados, los y las usuarias que se pronunciaron específicamente sobre la cuarentena fueron 247. En ese grupo se observa 47,7 % de apoyo (118), 46,1 % de rechazo (114), 6,0 % de apoyo crítico (15). Aquí visualizamos una primera tensión entre las expresiones de apoyo al ASPO en las entrevistas, así como en las encuestas mencionadas, y la postura en estos ambientes.

De las 789 posiciones políticas expresadas con absoluta claridad -para el registro se soslayaron terminantemente deducciones o interpretaciones- 72,4 por ciento de las personas son opositoras, 18,8 oficialistas y 8,6 condenan a todo el sistema político, sin distinción alguna. Otra vez, entonces, este ambiente debe ser asumido como expresión parcial del conjunto del cuerpo social. Y, en lo político, no es reflejo de las proporciones que surgen de los resultados electorales de hace apenas medio año, que es la referencia más consistente con la que se puede contar. En definitiva, en ambos registros, tanto en la confianza y apoyo completo a las medidas como en el cuestionamiento y la crítica, la responsabilidad sigue depositada en el gobierno, en tanto facilite o dificulte -según la opinión de cada quien- la vida de las personas. Frente a una imposición tan visible como la cuarentena, los registros analizados demuestran que la atención está puesta en la regulación estatal en sus vidas, sea porque es aceptada o por entender que la política pública está destinada solo a subsidiar la pobreza.

[Cuadro N°4: Nivel de aprobación de los usuarios de redes sociales según los titulares.]

Por último, el estudio destaca que ante la consulta por las manifestaciones trascurridas en el periodo explorado se observó que el impacto de las noticias en las personas entrevistadas se expresa en angustia y preocupación en comentarios de los y las participantes ante titulares o información periodística. Aun cuando esta no era oficial o institucional. También, en las entrevistas, algunas personas indicaron que dejaron de ver noticias porque les generaba ansiedad o desánimo. Por consiguiente, se advierte una posición crítica sobre el rol de los medios de comunicación y su responsabilidad social. Esta posición se detectó con mayor fuerza entre las personas simpatizantes del gobierno actual, quienes, al ser consultadas sobre las convocatorias a manifestaciones o protestas, direccionan la responsabilidad a medios masivos y “hegemónicos”.

Los apoyos o rechazos a la medida de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio que ha modificado la vida y la cotidianidad de la sociedad argentina en su conjunto dan cuenta de ciertos sentidos circulantes apropiados por una parte de la ciudadanía. De las expresiones suscitadas y analizadas también se rescata otros ejes sustanciales que han alterado, modificado o profundizado la singular relación con la “otredad”. Condena hacia “los otros” por la falta de responsabilidad frente a la amenaza de la pandemia; los miedos emergentes y las culpas compartidas, o no, hacia quien puede contagiar; el surgimiento de amplios juicios de valor negativos hacia un “otro” que no soy yo, son parte de los análisis que se desarrollarán en un próximo informe.

*Investigación social para la comunicación política

**Comunicadores de Argentina