El momento del centro

Por Lic. Santiago Salerno

La pandemia del Covid 19 ha dejado en claro varias cuestiones. La principal y más transversal es que nuestro mundo no será lo mismo cuando termine. A simple vista se pueden deducir las tres temáticas que tendrán un cambio más drástico: Medio Ambiente, Psicología y Política.


En la primera, la juventud en general ha tomado el tema como bandera y por algo casi milagroso aparece la posibilidad de que por primera vez este en la agenda de los líderes. Me refiero a que el planeta necesitaba arrancar de nuevo, de cero, para hacer las cosas diferentes. Antes había un mundo que demandaba medidas concretas para problemas concretos, hoy ese mundo no esta más y los candidatos que vengan tendrán plantear una reconstrucción diferente, sobre todo si aspiran a tener un crecimiento y no estancarse. Es un tema nuevo, es un tema muy técnico, con muchísimas ramas por donde demostrar otras aptitudes y es que la nuevas generaciones que saldrán de sus casas exigirán.

En el segundo, tenemos enfrente 10 años de crecimiento sostenido para lograr generar el mismo nivel de crecimiento económico que tuvimos en el 2019. Tenemos varias generaciones de jóvenes y niños que se van a ver afectados por el Covid. Este tema en particular cruza de forma vertical todos los demás temas. Como va ser la psiquis del votante argentino en octubre 2021? ¿no va a ser la misma que la del peruano en abril 2021? o ¿en República Dominicana en julio de este año? ¿Los ambientalistas serán más fatalistas o Serán más progresivos?

En tercer y último punto: la política, este mundo nuevo inició con la lucha entre EEUU y China. A mucho, esto, le debe despierta viejos recuerdos de la guerra fría, básicamente porque son entre dos evoluciones de las mismas históricas posturas de los mismos contrincantes, neo liberalismo vs neo comunismo. El Covid y el fin (anticipado) del tratado de 1997 de Hong Kong entre Gran Bretaña y China, no llegaron en peor momento. La dictadura china, que hace décadas sugestiona a su población, que tiene enormes problemas en los derechos de los trabajadores y una cantidad de personas en la pobreza, por citar algunos de sus problemas más evidentes, había logrado, a lo largo de los años, tener el visto bueno de las civilizaciones occidentales. Lo hizo en base al comercio de miles de millones de productos a bajo costo al mundo, con desarrollos de punta, como por ejemplo el 5G, y por la colaboración fluida con diferentes gobiernos, como es el caso de la Argentina. El Covid y las protestas en Hong Kong, sumados al ya de por si amenazante, Donald Trump y las casi 360 mil muertes en el mundo por la pandemia, solo tiene un desenlace posible: una desaceleración económica profunda. Esto producirá una nueva política exterior debido a que se requerirá a una nueva forma de hacer negocios y comerciar, lo que desencadenará en una nueva política interior, porque las necesidades serán otras. Ya no se requerirá cambiar el auto todos los años, pero seguramente se requiera un sistema de salud funcional; ya no se requerirá políticas que eficiencia, que busquen generar clases adineradas, sino políticas más distributivas donde lo poco que haya sea más equitativo, dado que la crisis generará más desigualdad.

En este nuevo mundo de la post crisis, donde los problemas a enfrentar serán duros y se requerirá mucho dialogo y mucha prueba de error, pueden proliferar los centros.

En la actualidad más cercana hemos visto como la polarización ha mejorado los números electorales de los candidatos. Los mejores ejemplos son Trump 2016, Bolsonaro 2018 y Macri 2019. Los 3 candidatos al radicalizar el mensaje captaron más votos por que lograron movilizar a las personas que no pensaban votar. En el caso Macri y Bolsonaro, los más adultos, en el caso de Trump los blancos de los suburbios. Un ejemplo actual de esto es la elección de Estados Unidos, donde según una encuesta del ABC del 29 de marzo, según dice la escritora del artículo, Sofi Sinozich “El fuerte entusiasmo por Biden entre sus partidarios, con solo el 24%, es el más bajo registrado para un candidato presidencial demócrata en 20 años contra más del doble de los partidarios de Trump están muy entusiasmados por apoyarlo, el 53%”

La encuesta es tan vieja como el mundo donde se llevó adelante. Un candidato demócrata de centro puede ser una opción para este nuevo mundo, demandante de debate multipartidario.

Los centros tendrán el desafío de la movilización del electorado, en un mundo donde no basta con el engagment. ¿Como? Debatiendo con los que nunca se debatió, trazando caminos que nunca se trazaron y construyendo usando ladrillos de diferente color.

En julio tendremos el primer escenario en Republica Dominicana. Veremos que escenario plantean los candidatos.