Receta para la Infodemia

Por Javier Navarro Alvarado

Hablar de COVID-19 es hablar de una nueva enfermedad surgida a finales del año pasado. Este virus, perteneciente a la familia de los coronavirus, es una enfermedad infecciosa que atenta al sistema respiratorio de las personas que lo ostentan. Este virus al incubarse en las personas detona una serie de síntomas tales como fiebre, tos seca, cansancio, congestión nasal, dolor de cabeza, conjuntivitis e incluso diarrea y pérdida del gusto y olfato.

Pero esta enfermedad no solo atenta a la salud de un paciente con COVID-19, sino que también vulnera el tejido social, pues a raíz de su vertiginosa propagación y consecuente declaración como pandemia, el pasado 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha detonado una crisis tanto sanitaria como económica a nivel mundial.

Estos síntomas, incubados no en un paciente, sino en una estructura gubernamental, han dado pauta a que un sinnúmero de Gobiernos a nivel mundial se vean cuestionados por su capacidad de acción ante la contingencia actual. A esta perspectiva vale la pena agregar un síntoma adicional que acompaña al COVID-19 desde su aparición y que hasta hace poco tiempo era marginalmente abordado. El síntoma del que hablamos ha permitido que se agrave el brote y que hoy en día la pandemia se advierta lejos de terminar.

Este síntoma, comúnmente llamado Infodemia, se caracteriza por la excesiva divulgación de información que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables cuando las necesitan. Este fenómeno hace referencia al exacerbado aumento de información relacionada con un tema en particular, lo cual genera desinformación, confusión y, en la coyuntura del COVID-19, pánico, desacreditación y desatención de las recomendaciones para que la lucha en contra del COVID-19 se gane.

La gravedad de la Infodemia es tal que Tedros Adhanom, Director General de la OMS, se ha referido a ella como un virus en sí mismo, pues “los provocadores y los teóricos de la conspiración promueven la desinformación y socavan la respuesta al brote. La desinformación sobre el coronavirus podría ser su aspecto más contagioso”.

Al respecto numerosos gobiernos han recurrido, como medida precautoria a los síntomas de la Infodemia, a diferentes estrategias para canalizar la desinformación que rodea al COVID-19. Ya sea desde informes técnicos y comunicados de prensa o bien el uso de las plataformas digitales como herramientas estratégicas para el combate a rumores y teorías que han surgido a propósito del COVID-19.

El caso que nos atañe, que es el Mexicano, es particularmente interesante, pues en el se ha buscado, con aparente éxito, poner en marcha un ejercicio adherido al estilo personal de comunicar del Presidente Andrés Manuel López Obrador y la ya mencionada estrategia de ruedas de prensa.

De esta manera, la Secretaría de Salud (SSA) puso en marcha sus propias conferencias de prensa. Estas, en lugar de ser matutinas como las del Presidente López Obrador, se llevan a cabo de manera nocturna y son encabezadas por el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el Dr. López Gatell.

El Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México, como son oficialmente llamadas las conferencias de prensa nocturnas, se lleva a cabo desde el 27 de febrero y al día de hoy se han llevado más de 90 encuentros de manera diaria y atiende a la necesidad “indispensable de tener claridad técnica sobre lo que significa el COVID-19 para poder actuar como Estado nacional en forma muy organizada”, de acuerdo con el Dr. López Gatell.

Las conferencias de COVID-19 son transmitidas en diversos canales tanto de radio como televisión mexicanos y plataformas sociodigitales. Asimismo cuenta con la cobertura de medios nacionales, quienes se dan cita para exponer dudas e inquietudes del marco de acción del Gobierno de la Cuarta Transformación frente a la crisis sanitaria provocada por el virus SARS-CoV-2.

La dinámica de las conferencias es sencilla. Todas las conferencias inician con un informe técnico, en el que se detallan los casos positivos, negativos, sospechosos y activos en México. Asimismo, se informa sobre la dinámica nacional del COVID-19 en el país. De igual manera se aborda la disponibilidad hospitalaria en México, entre otros temas. Finalmente, el encuentro cierra con la intervención de los medios de comunicación mexicanos.

Si bien el que encabeza dichos encuentros es Hugo López Gatell, a las conferencias de COVID-19 se dan cita representantes del sector salud en México tales como el Secretario de Salud y Directores Generales de las instituciones sanitarias del país: el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) e incluso la delegación de la OMS en México se ha dado cita a dichos encuentros.

Diariamente a las 7 p.m. el  Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el Dr. Hugo López Gatell ofrece conferencias de prensa para informar el panorama sanitario de México ante la pandemia del COVID-19. Foto: Gobierno de México

Asimismo, en dichos encuentros se han dado cita los titulares del Gabinete Mexicano para hablar de acciones y medidas de contención ante la pandemia. En dichos encuentros el Secretario de Educación desplegó las estrategias que su sector pondría en marcha para sortear la crisis sanitaria. Lo mismo que el Secretario de Turismo, de Relaciones Exteriores, Gobernación, Economía, etc.

Lo que se busca con estas conferencias es, por un lado, informar a medios y público en general interesado sobre las medidas y acciones emprendidas por el Gobierno Mexicano ante el COVID-19 y, por otro lado, tener un control de la información generada a propósito de la pandemia.

Si bien este ejercicio es una medida que atiende a la necesidad de contar con información precisa y puntual ante la crisis del COVID-19 no siempre estas conferencias de prensa han llegado a buen puerto. Pues, por un lado, la coordinación del Gobierno Federal con Gobiernos Estatales y Locales no ha sido la más eficaz. En repetidas ocasiones se ha visto a Gobiernos Estatales informar de cifras que no necesariamente empatan con las desplegadas por el Gobierno Federal en los informes diarios sobre el COVID-19.

Por otro lado, los medios de comunicación han sido factor para configurar un escenario de desconfianza en las conferencias de prensa de la Secretaría de Salud. Por mencionar un ejemplo, el pasado 17 de abril del 2020 la cadena de Televisión TV Azteca hizo un nombramiento público a no atender las recomendaciones que la Secretaría de Salud realiza para evitar la propagación del COVID-19 en México. El argumento de TV Azteca partía precisamente de la poca claridad en las cifras de casos confirmados en México, sugiriendo que las estadísticas mostradas eran imprecisas y, por lo tanto, poco creíbles.

En todo caso es un hecho que las conferencias a propósito del COVID-19 se han configurado en el imaginario de la población como un recurso suficiente y necesario para comprender el ecosistema sanitario en México. A través de este ejercicio tanto medios de comunicación como la población en general puede obtener información relevante ante la contingencia sanitaria. Un aspecto que distingue a la conferencia de la Secretaría de Salud y la singulariza de otros ejercicios similares puestos en marcha es que aprovecha la coyuntura para hablar de la salud de la población en el marco de la pandemia. Por ejemplo, el 30 de abril, día del niño en México, se habló de la salud infantil o bien el 10 de mayo, día de la madre en México, hicieron promoción a la relevancia de la mujer en la coyuntura que nos atañe.

Las conferencias de COVID-19 aprovechan la coyuntura para hablar de la salud de la población en el marco de la pandemia. En la foto se aprecia al Dr. López Gatell respondiendo preguntas de niños a propósito del día del niño, celebrado el 30 de abril en México. Foto:EFE.

A manera de cierre se podría decir que el Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México se aprecia como una receta para la Infodemia. A través de este ejercicio el Gobierno Mexicano ha encontrado un tratamiento paliativo a la desinformación y ha hecho de este una herramienta de contención ante la incertidumbre que ha generado el COVID-19. Sin embargo, para erradicar totalmente este síntoma, que se ha hecho visible con la irrupción del COVID-19, es necesario fomentar una cultura de consumo  y reproducción de información certera, pero, sobre todo, precisa y confiable.