El desafío de los medios de comunicación, antes y después de la pandemia: Entrevista a Úrsula Ures Poreda

En medio de esta crisis generalziada que vive el mundo, los medios de comunicación están llevando acabo una tarea esencial. Sin embargo, ellos mismos están en un constante proceso de transformación, atravesados por las nuevas tecnologías, consumidores más conectados pero que buscan menos información. Revista Compol conversó con la editora general de perfil.com, Úrsula Ures Poreda, quien divide su rutina diaria entre la redacción de Perfil y la vertiginosidad del vivo en Intratables.

Revista Compol: Hay una imagen muy extendida sobre el día de trabajo de los periodistas o quienes están en los medios, pero ¿cómo es un día típico en los medios?

Úrsula Ures Poreda: Hay imágenes muy extendidas sobre la rutina de un periodista y no sé hasta dónde nos beneficien. Al contrario, algunas nos perjudican bastante jajaj. Pienso en un día normal de un periodista y, en medio del aislamiento obligatorio por la pandemia, las rutinas que manteníamos ya no existen. Quizás, después de la pandemia, esa prometida “nueva normalidad” de la que hablan en tantos espacios de gobierno ni siquiera las incluya.

RC: ¿Cómo era un día típico antes del coronavirus?

ÚUP: Me despertaba antes de media mañana, radio, mails, redes sociales. Nunca estás al día con los correos, en especial si te suscribís a cuanto newsletter te ofrecen, un poco por interés como audiencia y un poco para saber qué están haciendo las marcas, qué plataformas usan, diseños, etc. Entraba a la redacción después del mediodía. El día ahí comenzaba siempre con alguna reunión presencial: martes, mesa digital (integrada por los responsables de cada área); miércoles, sumarios de Diario Perfil; viernes, Diario Perfil; sábado, Diario Perfil. Después de cada una de ellas, en las que los editores comienzan a definir las líneas y los temas de cada edición, me ocupaba de articular tareas entre los equipos para mejorar el contenido bajo un criterio digital: títulos, cómo presentar los textos en la web, cuándo publicar, si sumar videos o no, adaptar infografías, piezas en redes sociales, etc. En medio de eso, siempre estaba el diálogo con editores y redactores de Perfil.com que, al ser un equipo con otro modelo organizacional, funciona con otras rutinas y hasta con otra manera de vincularnos en cuanto a la comunicación interna.

Redacción Diario Perfil. Foto: Perfil.com

En paralelo, me preparaba para Intratables: la producción definía los temas y el abordaje de cada uno, armaba una rutina y, en base a eso, los panelistas trabajábamos la información. Parte de todo eso se vuelca en el piso. Por qué digo “parte de eso”? Porque una vez que se prende la cámara, el intercambio de todos los participantes (panel e invitados) y la mediación del conductor es lo que define finalmente el programa.

RC: ¿Cómo es un día típico en plena pandemia y cuarentena?

ÚUP: Mucho más intenso. Desde el principio, los periodistas estuvimos entre las actividades esenciales, así que las rutinas laborales no se interrumpieron. Al contrario: se intensificaron por la necesidad informativa de la audiencia, algo que ocurrió en todos los soportes. La gráfica cambió, la radio cambió, la televisión cambió. Todo lo que ocurría antes de la pandemia se mantiene, mayormente de modo virtual. Si antes usabas Whatsapp, Telegram, Slack, ahora lo hacés mucho más, y sumando Zoom, Jitsi o cualquiera otra app similar. Prácticamente, no podés despegarte de ellos. O huir…

La pandemia modificó nuestras vidas en todos los sentidos imaginables y la actividad periodística no fue la excepción. Hoy las redacciones están dispersas en casas, con guardias presenciales mínimas, sin horarios fijos (hoy mi día empieza bastante más temprano que con la vieja rutina de la radio de media mañana), y en medio de una adaptación vertiginosa a la agenda y a las nuevas condiciones de circulación de las noticias. Dos ejemplos…

Uno, el comienzo de la pandemia marcó la importancia de contar con especialistas en Política Internacional, Salud y Ciencia para explicar la realidad y hablar con solidez sobre las medidas de gobierno. El coronavirus es nuevo en todo el mundo, ok. Para Argentina también pero esta experiencia nos puso de frente con deficiencias e inequidades de todo tipo, que padecemos desde hace años y hacia las que buena parte de la dirigencia y la sociedad civil eligieron ser indiferentes, y sobre las cuales ahora había que hablar. Los agoreros y personajes mediáticos tuvieron que hacerse a un lado en este contexto para que figuras con autoridad y consenso en la comunidad analicen lo que pasa y pongan en el debate público cuestiones de fondo que estaban relegadas en la lista de prioridades. Para PERFIL fue clave contar con la sección Ciencia, que se mantiene desde hace años, incluso cuando otros medios restringían ese espacio en sus publicaciones hasta casi hacerlo desaparecer.

Dos, se incrementó muchísimo el consumo de contenidos móviles y vía redes sociales: si tenías que explicar una enfermedad desconocida y mortal como esta, ahora tenés que hacerlo de modo tal que lo que hagas circule en celulares.

Y todo esto ocurre mientras los medios buscan consolidar nuevas formas de negocio.

RC: Desde hace algunos años estás en el epicentro de uno de los medios gráficos y digitales más emblemáticos de Argentina. ¿Cuál es el desafío que tiene Perfil y los medios gráficos en general en la actualidad y en los años que vienen?

ÚUP: Acá aplica esa frase de Twitter “No importa cuándo leas esto”. Los medios están en crisis. No importa cuándo leas esto. Personalmente, no adscribo al fundamentalismo del ecosistema digital como única salvación posible. Cuando apareció la tele, prometía reemplazar a la radio. Eso no pasó: la radio reformuló lo que venía siendo hasta entonces y se adaptó con éxito al nuevo paradigma. Esto mismo se repite cuando los medios gráficos, diarios y revistas, comenzaron a imprimir a colores, o cuando las webs irrumpieron entre las marcas gráficas (impresas).

Si hacés una prospección extensiva de los medios argentinos, te vas a encontrar con que incorporaron muy rápido lo digital pero no lo están logrando con las redes sociales, que no son “la web”. En principio, el ecosistema digital ya no es lo nuevo. Desde hace al menos una década ya forma parte de los medios tradicionales. Y quienes lideraron esas primeras redacciones digitales eran periodistas con trayectoria en gráfica impresa. Después podemos hablar de lenguajes, consumos, conductas y contratos de lectura. Pero esos fueron los equipos que “inauguraron” el capítulo “periodismo digital”. Quienes venimos con una formación analógica desde la academia, nos hicimos digitales con la práctica, a base de prueba y error, y siguiendo los modelos norteamericano y europeo, con los condicionantes locales: tecnológicos, financieros, etc. Desde ahí es que se construyó ese ecosistema digital.

Lo que sí puedo destacar, en un análisis urgente, es que todos estos cambios son mil veces más vertiginosos que los anteriores. O sos preso de los algoritmos de Google y el feed de Facebook, probando piezas periodísticas en cuanta app aparezca (incluso si seis meses después mueren) o empezás a pensar fuera de “la dictadura de la audiencia” y generás comunidad de otro modo, más lento pero más fiel. Es un poco el planteo -que también está envejeciendo- del Huffington Post vs New York Times. Son dos estrategias distintas pero en cualquiera de los casos, necesitás un financiamiento sostenido. En las redes sociales la ecuación de “buenas ideas + creatividad + 0 pesos” funciona. En periodismo, no. Es un servicio de interés público sostenido sí o sí por empresas. Y las empresas, incluso las más pequeñas, deben ser sustentables y también rentables.

En la actualidad, la crisis es general: el consumo de noticias -más allá de la pandemia- está cayendo en todos los soportes. También en digital. Las audiencias están más tiempo conectadas, consumen más pero no necesariamente información (o no como la conocíamos antes). Creo que esa es la principal crisis de este tiempo y el desafío al que nos enfrentamos: cómo hacer rentables los proyectos periodísticos sin perder de vista el nuevo mapa de la competencia: ya no es sólo entre marcas o empresas sino también entre nombres propios, y en espacios de circulación que no son estrictamente informativos. Vas a pelear al mismo lugar donde los consumidores buscan distracción y entretenimiento, donde también están tus fuentes, ensayando ellas también nuevas formas de comunicación política. Y para lograrlo hay que aprender nuevas reglas de juego, nuevas mecánicas de lectura y una realidad que no todos quieren asumir: la audiencia es cada vez más activa, elige, valida sus preferencias y las cambia cuando y como quiere, todo el tiempo.

Ahora, en cuanto a Perfil, reperfilamos. La editorial tiene un origen gráfico, impreso. Y desde ahí fue creciendo hacia digital. Si trazaras la trayectoria de Perfil pensando en el orden histórico “periodismo gráfico/radio/televisión/digital” te encontrás con que está consolidada en los dos extremos. Recién en los últimos años incursionó en radio (con Radio Perfil) y en tele (con el canal Net TV). No fueron proyectos aislados. Nada que ver… Tienen un sentido y parten de una estrategia que apunta a reconvertir la marca Perfil en muchos niveles, sin perder esa esencia gráfica: integrando cada vez más el papel y la web pero también apostando al audiovisual, como anunció a comienzos de mayo el CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia.

La apuesta de este año giraba alrededor de Net. En principio, con la designación de Claudio Gurmindo -una figura histórica de la editorial- como nuevo CEO del canal. Con el estallido de la pandemia, todo esto se aceleró. Algunos periodistas de PERFIL estamos armando un programa periodístico que irá de lunes a viernes, desde las 20. Así que, si preguntaban antes por mi rutina, hoy está en reconstrucción parcial: hay muchas pruebas e intercambios de ideas para dar este paso.

Úrsula Ures Poreda en Intratables

RC: Entre los periodistas que cubren política se suele decir que entrevistar, preguntar o vincularse con políticos no es fácil. Hay anécdotas que van desde reproches hasta “aprietes” e incluso complicaciones en mantener o conseguir trabajo. ¿Cómo fue tu experiencia con los políticos?

ÚUP: Los políticos tienen mala fama pero creo que son más complicados los empresarios. No recuerdo incidentes tan graves como los que plantean, al menos no en mi experiencia personal. Perfil sufrió el asesinato de uno de sus periodistas, José Luis Cabezas, una sucesión de amenazas constantes a las redacciones en aquellos años y ni así dejó de ser crítico del poder cuando consideró que era adecuado serlo.

Ingresé a Perfil.com en 2011. Afortunadamente, era otro el tiempo, aunque la historia de Cabezas siempre se mantuvo presente. En esos años estaba la pelea por la pauta oficial, un reclamo que llegó hasta la Corte Suprema de la Nación. Los funcionarios de esa época te hablaban en off the record pero no te daban una declaración en on para no “inmolarse”. Con el cambio de gobierno, también cambió ese vínculo: a veces hablaban en on pero también llamaban a los jefes directos del redactor para “contarles” sobre las preguntas y las respuestas, o para dar una réplica que habían decidido no dar en su momento. Cuando entendieron que no nos manejábamos así, y que ellos ya no eran empresarios ni relacionistas públicos, se adaptaron. No quedó otra.

RC: Actualmente estás en uno de los programas políticos iconos del momento. ¿Cómo es sobrevivir –como periodista- una noche en el prime time de Intratables?

ÚUP: Intratables es una corresponsalía de guerra. Sobrevivís y te sentís un guerrero espartano… Vengo de la gráfica, donde todo tiene otros tiempos, otro lenguaje para contar las noticias, y en Intratables aprendí abordajes distintos para los mismos temas, en una conversación constante con 8 o 10 personas al mismo tiempo, en medio del vértigo lógico del prime time. Es difícil, a veces da la sensación de que no vas a hacer pie, pero lo lográs. Tengo un cariño enorme por el programa. Le debo muchísimo. Fue mi primera experiencia en televisión y no tengo más que gratitud con el equipo, los que pasaron por el panel y los que están hoy.

Cambió el estilo original que tenía pero es innegable el hecho de que es uno de los principales ciclos políticos de los últimos años. Intratables tiene algunos detractores en el círculo rojo pero marca agenda. Los políticos lo eligen. Algunos hasta cerraron sus campañas electorales ahí. Están atentos a lo que se dice al aire. Después de cuatro años en el panel, les aseguro que están pendientes. Muy pendientes…

Intratables. Foto: Infobae

RC: ¿Qué le recomendás a un político que esta por pisar el estudio de Intratables por primera vez?

ÚUP: Que se prepare para todo. La exposición del programa es alta: te enfrentás a nueve periodistas (mínimo) que te pueden preguntar en vivo cualquier cosa. El clima no es hostil pero, ante ese panorama, un discurso de slogans y frases hechas no son suficientes. La conversación es muy directa: si no sos claro, perdés.