Género, medios y política: sobre la equidad y la comunicación de las mujeres en campaña

Por Agostina Farías (Politóloga e investigadora, UBA) y Larisa Orellano (Politóloga e
investigadora, UBA; UNLP)

El rol de la mujer en la política se encuentra siempre en presente y celebrado debate, pero poco se habla sobre el tratamiento y cobertura real que reciben en los medios masivos de comunicación, más especialmente los audiovisuales ¿Qué trato reciben? ¿Se les permite comunicar efectivamente? ¿Cómo es su cobertura? Aunque las respuestas a cada una de estas preguntas bien podrían significar un artículo en sí mismo, intentar responderlas y, de alguna manera atender también a una problemática que nos interpela como mujeres especialistas en ciencia política, se ha vuelto un menester.

Una investigación realizada durante el 2017 y cuyas muestras fueron recolectadas en la campaña para elecciones legislativas de ese mismo año en Argentina, arrojó resultados interesantes. Para el análisis, se seleccionaron del universo tres canales de televisión y, de cada uno de ellos, dos programas de actualidad política con entrevistas en profundidad (incluyendo además algunas emisiones especiales con políticas de gran trascendencia). La prueba piloto se llevó a cabo durante los 45 días previos a las
P.A.S.O. y, la recolección definitiva, en los 45 días previos a las elecciones definitivas.

Además, todos los datos fueron volcados en una matriz y, a los fines de establecer criterios comparativos, los hombres constituyeron el grupo de control. El punto de partida para formular la hipótesis fue una definición de género amplia, como la acuñada por Lourdes Beneira (1987), entendiéndolo como una construcción y proceso histórico de asignación de roles y tareas en función del sexo biológico. Así, las mujeres en la política son tratadas diferencialmente porque es este mismo proceso el que jerarquiza rasgos y actividades, atribuyéndole a los masculinos mayor valor. En otras palabras: las mujeres políticas -y sólo por ser mujeres-, recibían un tratamiento diferencial en los medios de comunicación y mayor cantidad de preguntas blandas (aquellas que incluyen estereotipos machistas).

El primer punto abordado fue el ámbito de la cobertura mediática y no nos sorprendió descubrir que candidatas, así como referentes de partidos o alianzas políticas, se siguen posicionando en desventaja. En el marco de la campaña, los hombres tuvieron mayor presencia en los programas de actualidad política y, como dato de color pero sin dudas trascendente: los conductores de dichos programas son, en el 100% de los casos, varones.

En segundo lugar y apoyadas en el concepto de estereotipo de género, fuimos en busca de todas las preguntas y comentarios blandos, es decir, de aquellos sesgos o ideas preconcebidas que tanto nos dicen sobre qué esperar de mujeres y varones. En el ámbito de la política, la especialista en comunicación y liderazgo femenino Virginia García Beaudoux, nos advierte además sobre impacto negativo que la reproducción de estos sesgos tiene sobre las candidatas, que pagan el precio en confiabilidad, percepción de efectividad, posicionamiento y, en última instancia, intención de voto hacia ellas (2017).

García Beaudoux detecta cinco sesgos machistas en las coberturas mediáticas a mujeres políticas, ¿cuáles son? El primero de ellos tiene que ver con poner el foco en la vida doméstica y, en este sentido, una pregunta frecuente tiende indagar sobre la supuesta incompatibilidad entre los roles de madre y política. El segundo, es aquel que relaciona a las mujeres, con hombres poderosos -y su llegada al poder sólo de la mano de un varón-. El tercer estereotipo identifica a las mujeres como “criaturas emocionales” y, el cuarto tiene que ver con comentar o discutir sobre el maquillaje, vestimenta o peinado de las políticas. Por último, el sesgo tipo cinco radica en el cuestionamiento del tono de
voz de la candidata o referente.

Los resultados obtenidos al analizar esta variable, también arrojaron sorpresas. En el total de programas y emisiones relevados fueron siete las mujeres entrevistadas, contra nueve hombres. En cuanto al tratamiento recibido y en términos porcentuales, un 85% de las preguntas realizadas a políticas fueron duras y solo un 15% blandas. En el contraste, encontramos lo trascendente: al comparar estos datos con el grupo de control, vemos que los hombres tuvieron más posibilidades de explayarse sobre sus propuestas políticas y sus posicionamientos programáticos (recibieron un 93% de
preguntas duras y un 7% de preguntas blandas).

A la hora de analizar los sesgos en profundidad, el más detectado fue aquel que indaga sobre la vida doméstica de las candidatas, seguido por la identificación de las “mujeres como criaturas emocionales” y el “foco en vestimenta/apariencia”.

¿El primer hallazgo? En muchos casos, fueron las mismas candidatas quienes incluyeron, en sus respuestas, estereotipos sexistas. Hijos y maternidad, divorcios, decoración, shopping , farándula, cocina… la lista parece nunca acabar cuando las candidatas o mujeres en el ejercicio del poder se refieren a ellas mismas y apelan a los electores que las escuchan.

Otro hallazgo importante se relaciona con la procedencia política de los y las referentes. Mientras que las mujeres entrevistadas provinieron de tres espacios, los hombres eran representantes de seis. Por lo tanto, encontramos que los varones no solo tuvieron más cobertura televisiva, sino que además representaron más ampliamente el espectro político de las fuerzas electorales -cuestión no menor en el marco de un Estado democrático y en los tiempos tiranos de la campaña-.

Las respuestas a las preguntas y más preguntas

Los resultados de la investigación nos permiten afirmar que independientemente de los avances en materia de género y los espacios ganados en el país y en el mundo, se presenta el desafío fundamental de re educar al periodismo y los mass media en general.

Con coberturas dispares y la reproducción constante de estereotipos que ligan a las candidatas con la maternidad u hombres poderosos ¿qué posibilidad real de ocupar posiciones de poder político en igualdad tenemos las mujeres? Si todos los entrevistadores y conductores de programas de actualidad política son hombres, no podemos dejar de preguntarnos también ¿dónde están las periodistas y comunicadoras? ¿por qué ellas no tienen la posibilidad de entrevistar a hombres y, sobre todo, mujeres?

Por último, ¿por qué las las propias representantes de espacios políticos con cobertura mediática, entran por sí solas en el juego de las preguntas blandas? ¿Acaso no se nos permite el ejercicio del poder libres de prejuicios? La ocupación efectiva de altísimas jerarquías parece no ser suficiente para mostrar aptitud o bien, parece ser demasiado para el mundo sesgado de la política.