Aciertos y desaciertos en campañas locales: entrevista a Emanuel Gainza

Las campañas locales son un escenario aguerrido. Si se trata de la capital de una provincia, la competencia parece aumentar. Revista Compol dialogó con el ex Concejal de Paraná, Emanuel Gainza sobre su paso por la gestión publica, la estrategia de su campaña electoral y el futuro de su espacio político.

Revista Compol: Las mejores estrategias parten de diagnósticos certeros. Después de haber cumplido tu mandato como Concejal en la Ciudad de Paraná, y haber pasado por la experiencia electoral de 2019 ¿Cómo caracterizás hoy al electorado en general y al paranaense en particular?

Emanuel Gainza: Uno piensa el electorado desde el lugar de cercanía que construyó trabajando. No es un abstracto. El análisis que hacemos está condimentado por la experiencia pero también por el día a día de seguir trabajando al margen de estar o no en la función pública – lo fortuito, es el cargo -, la política la hacemos todos los días y mano a mano.

Hoy Argentina sufre una grieta electoral y es aplicable la teoría de los tercios. Un 30% de la población que tiene una simpatía por “Juntos por el Cambio”, otro 30% al PJ o Kirchnerismo y el tercio remanente, que varía de acuerdo al contexto y como consecuencia define los resultados de las elecciones nacionales. Ese último tercio de electores que puede optar por una u otra parte de la grieta muchas veces define su voto por la economía – por el bolsillo – y por las expectativas de futuro.

La victoria de Fernández – Fernández se debe a que muchos de los electores que en el pasado acompañaron a Cambiemos se cansaron de esperar mejoras en lo económico – el segundo semestre, la lluvia de inversiones – y sintieron un agotamiento en los sacrificios que estaban haciendo, en especial la clase media, sin ver una expectativa de mejora al corto ni mediano plazo.

El “Frente de Todos” logró “agrupar o juntar” todas las expresiones del peronismo y tener como centro de su campaña el final de los sacrificios económicos permanentes del gobierno de Cambiemos. Lograron transmitir muy bien el contraste de la austeridad del macrismo con la “heladera llena del Kirchnerismo.”

Es muy difícil con la aparición de la pandemia, poder analizar el escenario de la próxima elección nacional; habrá que esperar ver las conclusiones de los argentinos al momento de evaluar el desempeño tanto del oficialismo como de la oposición y sus expectativas luego de superar esta etapa compleja. Distinto es el caso de Paraná; si bien el votar con boleta sábana hace que la elección de gobernador tenga una clara influencia sobre la del intendente; la última elección mostró que los vecinos votan cada vez con más interés la categoría local. El dato se puede revisar en los números donde hay una clara diferencia entre la categoría de Gobernador y de Intendente. Más allá de eso, me animo a decir que el vecino de Paraná vota por una propuesta que garantice cosas simples pero fundamentales para su calidad de vida: tapar los baches, cortar el césped, mantener las luces y juntar la basura. Parece fácil, pero han pasado muchas gestiones y los viejos problemas siguen presentes como nunca.

Ninguna Intendencia de los úlitmos 12 años ha podido dar solución a prestar los servicios de manera eficiente, no importa el partido político, y quizá por eso ningún Intendente ha podido lograr la re elección de manera consecutiva. Existe un fuerte sentimiento de cambio si es que el Gobierno Municipal del momento no cumplió con la expectativa de la gente; a modo de ejemplo: si gobierna el PJ y su gestión fracasó a ojos de los vecinos, es muy probable, más allá del candidato, que Cambiemos sea electo, y lo mismo en caso contrario.

Las deudas de las gestiones en materia de prestaciones nos obliga a repensar muchas cuestiones, entre ellas la necesidad de planificación y la construcción de un modelo de gestión que no puede dejar afuera la tecnificación y la tecnología. Las ciudades están avanzando más que sus estados nacionales, no sólo en Argentina, sino en el mundo.

RC: Se suele decir que una de las necesarias definiciones en toda contienda es la que identifica al adversario. ¿Cuál considerás que fue tu adversario en 2019?

EG: La elección de intendente de Paraná de 2019 sin dudas fue una elección compleja. Adelantamiento de fechas, cierre de listas en febrero en pleno verano, 14 candidatos a intendente y un mal contexto nacional para Cambiemos; en todo ese escenario teníamos una interna contra el intendente en ejercicio, y enfrentábamos al mismo tiempo a Bahl (PJ) – Vice Gobernador y ex Ministro de Gobierno.
Nuestro adversario fue la falta de tiempo, de estructura y de recursos.

Las estructuras partidarias históricas del PJ y la UCR le garantizaban a los adversarios un poder de militancia y fiscalización que nosotros no podíamos ni arrimar. Sumado a eso, ambas figuras tenían 90% de conocimiento y en mi caso era un candidato nuevo, joven en términos de trayectoria y mi primera vez para competir en un cargo ejecutivo. Por último, los recursos, la cartelería, la publicidad, el reparto de las boletas, los remises el día de la elección; no teníamos forma de competir con ambos aparatos en igualdad de condiciones.

En ese contexto nuestra campaña buscó diferenciarse en el mensaje y en la forma de comunicarlo; nos centramos en mostrar un equipo con un fuerte condimento de renovación, la mayoría de nuestros candidatos eran vecinos que participaban en política por primera vez; nos abocamos a ofrecer propuestas concretas y de manera creativa, y a eso le sumamos estar todo el día con gente – desayunábamos con vecinos, recorríamos comercios, visitábamos barrios y cerramos la campaña con 12 horas de propuestas en 12 lugares diferentes de Paraná. No hubo grandes actos, ni grandes caravanas, nuestra apuesta estaba en estar cerca del vecino, ser accesible y con propuestas.

Estamos muy conformes con el resultado; 20.000 vecinos de Paraná confiaron en un concejal que tenía 31 años y que se presentaba por primera vez de candidato con un equipo de gente desconocida para la función pero formada y con propuestas para las responsabilidades que podían asumir. Esa enorme confianza de mis vecinos son el incentivo y la responsabilidad de seguir trabajando en consolidar nuestra propuesta de cara al futuro. Fue un primer gran paso.

RC: Si tuvieras que señalar un acierto y un desacierto en la estrategia electoral en tu campaña,
¿cuáles fueron?

EG: Acierto: Haber escuchado a cada vecino porque pudimos entender que cosas estaban pasando en la ciudad desde el lugar de cada uno de ellos. Y, evitar agredir a los adversarios y centrar nuestra comunicación en propuestas – simples y austeras – pero que la gente entiende y sabe que son posibles de ejecutar y llevar adelante.

Desacierto: la fiscalización, estuvimos tan enfocados en buscar votos, que no le dedicamos el suficiente tiempo o recursos en cuidarlos el día del comicio. No tuvimos suficientes fiscales y sufrimos un fuerte robo de boletas después del mediodía. Fue muy frustrante recibir cientos de mensajes de la gente diciendo que no estaba nuestra boleta en el cuarto oscuro. No se va a repetir, es parte de un doloroso aprendizaje.

RC: Hablando de campañas locales -como la que protagonizaste- y comunicación política local -como la que llevás a cabo cotidianamente- ¿qué rol/papel tiene, según tu visión, el ciudadano, el vecino tanto en las campañas como en la comunicación cotidiana?

EG: Hoy la política está más lejos que nunca de la gente; los vecinos nos miran y sienten que los políticos hablamos de cosas que sólo nosotros entendemos y únicamente a nosotros nos importan, pero que de ninguna manera hacemos nada por hacerles la vida un poco más fácil. A modo de ejemplo: en este contexto, los argentinos con una tremenda crisis económica y el miedo por la pandemia hace semanas escuchan a la política discutir si sesiona o no por internet o de manera presencial; los ciudadanos se enojan y con razón. La sociedad pudo madurar mucho más rápido y tiene un nivel de practicidad muy superior al que tenemos los políticos. No sé si todos los políticos que lean esto estarán de acuerdo conmigo, pero es lo que siento cuando hablo con los vecinos en la calle, en el súper o en un comercio. Por eso trato, y lo hice también durante mi mandato de concejal, de trabajar sobre temas que – por más que parezcan simples o prácticos – tienen algún impacto en el día a día de la gente. Tenemos que poner la política del lado de la gente. Toda nuestra planificación siempre arranca con una primera pregunta: ¿Lo que estamos haciendo a quién le hace las cosas un poco más fáciles? ¿A quién estamos ayudando cuando presentamos un proyecto de ordenanza o ejecutamos un programa desde el gobierno?

Estoy convencido que el desafío de la comunicación que ha cambiado notablemente en las últimas dos décadas pasa por ser auténticos y trabajar por temas que sabemos que le mejoran la vida a la gente. Todo lo demás es interno o propio del mundo de la política, que claramente no es el mismo que el viven los vecinos todos los días. Es un gran desafío, una interpelación a que la política comience ha hablar de los problemas de la gente, porque la gente te debe ser su destinataria y es quien ahora, desde la horizontalidad de las redes sociales, puede interpelar nos.

RC: Estás comenzando un nuevo camino político en Paraná. Concluiste tu gestión, lograste completar una larga y seguramente cansadora campaña electoral y hoy estás liderando una ONG. ¿De qué se trata y cuáles son los objetivos que te planteas con ella?

EG: La elección del año pasado nos suma la responsabilidad de seguir trabajando desde lo político para representar a esos miles de vecinos que nos acompañaron con su voto y a los que, comprometidamente, tienen ganas de hacer cosas y pensar la ciudad desde otro lado. Voy a seguir coordinando un espacio de oposición al gobierno del “Frente de Todos” para controlar y también para aportar todo lo que podamos para ayudar. Pero por otro lado tenemos el desafío de crecer, de formarnos, de prepararnos para construir una propuesta superadora para

Todos estos años fueron un gran aprendizaje y yo quiero entusiasmar y sumar a miles de vecinos en un proyecto de futuro para Paraná. Sumado a esto, junto a un grupo de ciudadanos decidimos crear un espacio más amplio que lo partidario, un lugar donde cualquier vecino que tenga ganas de aprender o de formarse, pero también de ayudar y dar una mano, tenga donde canalizar esas ganas y esa acción.

Por eso creamos HACEMOS, una Fundación que busca tirar abajo paredes y prejuicios que nos dividen para poder trabajar y construir entre ciudadanos. Una ONG que pretende hablar menos y hacer más; que empiece por buscar las cosas que nos unen por encima de las que nos separan. El futuro de la Argentina está en dejar de discutir detalles y ponerse a laburar en los problemas de fondo, y para eso necesitamos salir de la individual y arremangarnos con el que está al lado.

Hoy los partidos están lejos de la gente y creo que toda la creatividad, la fuerza y la energía de la ciudadanos se puede canalizar por otros medios; ojalá Hacemos cumpla con esa misión. Es muy reciente, pero cada paso que damos me entusiasma el doble sobre las cosas que gente común puede lograr cuando trabaja de manera articulada y conjunta. “Ciudadanos comunes logrando resultados extraordinarios”; “todos tenemos algo para dar” y “1 más 1 es más que 2” son tres frases que definen la Fundación y el espíritu que queremos darle. Ejes de trabajo, programas y acciones están en www.hacemosargentina.com

RC: A diferencia de otros dirigentes y líderes políticos tenés colgado, detrás de tu escritorio un cuadro muy particular. ¿Quiénes están en él y que representan para vos?

EG: Soy de los tipos que se inspiran viendo, leyendo y conociendo a personas fuera de serie que dedicaron su vida a cambiar realidades. Hace años que tengo en mi oficina – incluso en mi escritorio cuando estudiaba en la facu – fotos de líderes que con sus testimonios tiran abajo la idea de que es imposible transformar la historia y te enseñan que las derrotas son aprendizajes en el camino del triunfo de grandes causas.

Atrás de mi escritorio tengo un cuadro que armé con fotos de Nelson Mandela, Ángela Merkel, Steve Jobs, JFK, Gandhi, el Papa Francisco y Álvaro Uribe con la edad de entre 25 y 35 años. Todos comparten dos características: nunca dudaron del valor de sus ideas – aún cuando les costara la cárcel, un atentado contra su vida, o el desprecio de sus pares – y la segunda: ninguna carrera, ni siquiera la del hombre más noble o brillante, está ausente de dolor, fracaso previo y renuncias personales. La vida de cualquiera de ellos son el ejemplo de que la perseverancia y el trabajo, no garantizan el éxito en tu causa, pero son él único camino para los que creemos en una.